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Mi experiencia con la rehabilitación

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Hola amig@s de El espejo de Ana. Como os dije, en este blog habrá un poco de todo, desde información, pasando por noticias, consejos… Pero hoy os voy a hablar de una experiencia mía.

Antes de seguir, me gustaría remarcar y aclarar, que se trata mi experiencia. Es decir, una realidad desde mi punto de vista y cómo yo la he vivido. Que no tiene por qué ser así en otros casos, o incluso no tiene que ser así en la actualidad.

Hoy os voy a contar mi experiencia con la rehabilitación:

El primer recuerdo que tengo (un flash, tenía un añito), es estar llorando como una posesa en un despacho de un doctor, porque me separaban de mis padres. No lo llamaría un buen recuerdo…

Tampoco tengo buenos recuerdos de la piscina. Me cuenta mi abuela que cada día (tenía 2 años), cuando ella me dejaba con los fisios (Arcadio y Rafa, recuerdo), le gritaba: “Iaia, mone al Grao”. Traduzco: Yaya volvamos al Grao, que es donde vivía ella. Es decir,tampoco me debía gustar mucho.

Luego ya fui, por una parte, a una sala (en la que yo era la única niña, todos eran adultos) en la que trabajábamos la psicomotricidad fina (es decir las manos). Odiaba poner y quitar cada vez con una mano aquellos clavos de madera en aquella tabla. ¿Qué hacía? Negociaba con Conchín, mi fisio. Si hacía X ella me dejaba jugar con la masa (no digo plástelina, pues aquello era blanco y mucho más flexible, como masa de pan). Menuda era yo con 3 añitos.

Cuando terminaba, me llevaban a una sala con juguetes. Allí estaba Jesús, mi amigo. Era unos 2 años más mayor que yo y no llegó a cumplir los 10, según me contaron. Simplemente un día dejó de venir. Sí, había juguetes, pero no para jugar como queríamos… ejercicios y más ejercicios. Hasta recuerdo a una fisio (a la cual tenía miedo), que aunque no estuviera trabajando con ella, si me veía por el pasillo me gritaba:“Señorita, los pies planos”. Yo tenía 5 años, era algo que me aterrorizaba. Yo sólo quería que me dejaran jugar.

Un día (hablo de los años 90,ahora sería una chorrada), alguien trajo una cámara. FIESTA. De aquel día sólo recuerdo risas. Jesús y yo empezamos a jugar con los juguetes, a disfrazarnos…Ya podéis verlo en las fotos. Jesús y yo lo pasamos bomba ese día. Lo recuerdo muy bien. Pero el resto de días no eran así.

Cuando tenía 7 años cerraron ese centro (El Termalismo, por si alguien lo conoce o lo quiere buscar). Y los médicos me derivaron a un centro de rehabilitación estándar. Los usuarios deaquel centro eran personas mayores, que iban y venían. Los ejercicios que teníaprogramados, me parecían y me siguen pareciendo, nada específicos para miparálisis cerebral. Por ejemplo hacía culaetas y abdominales. ¿Qué hacía yo? El jefe, Carmelo, me mandaba 40 abdominales, y yo le decía que 20, él 35, yo 25.Al final hacía 30 jejeje.  Ya os he dicho que era muy pilla. Por su parte, Santi era la encargada de hacerme los ejercicios de coordinación. Me decía: levanta la pierna izquierda y el brazo derecho. Y yo lo tenía que hacer. Ella intentaba engañarme y yo me reía. Y siempre terminábamos con la misma combinación: pierna derecha y pierna izquierda. Claro, tenía que saltar jejeje.

Pero cuando cumplí 12 años, me di cuenta que aquello no me servía para nada. Y me tiré  casi un año llorando y pidiendo que yo allí no quería ir. Que los ejercicios que hacía allí los podía hacer en casa, que no avanzaba nada. Al fin, se me terminaron las sesiones y tuve que ir al médico para renovarlas. El médico me dio la razón. Y me dijo que me centrara en mis estudios, pues más no podían hacer por mí.

Repito, hablo de los años 80-90, ahora supongo y espero que esto habrá cambiado para bien. Pero echo la vista atrás y pienso: ¿Quién hizo, y se  empeñó en que tenía que caminar sola? Pues
fue mi seño, Imma, de la guardería. ¿Quién se empeñó y me enseñó a nadar? Mi abuelo Fernando. ¿Quién se empeñó y consiguió que me atase los zapatos? Mi madre. ¿Quién me enseñó que yo podía correr y saltar (aunque no fuera con los pies planos)? Mis amiguitos ¿Quién me enseñó cómo poder abrocharme el pantalón  vaquero sin ayuda? La cabezonería de una servidora. Y así os podría citar un montón de cosas que si las sé o puedo hacer, en mi opinión no han sido gracias a la rehabilitación. Tampoco quiero decir que no me sirvió para nada, quizás sí. Pero creo, en mi opinión repito, que he conseguido mejorar más con el día a día que en rehabilitación (en mi caso, el de una persona con parálisis cerebral y en los años 80 y 90).

Las personas que me conocéis de instagram, sabéis que intento hacer deporte un ratito todos los días, que no paro quieta, que trabajo por hacer más cosas de forma independiente todos los
días. Esto último no tengo por qué conseguirlo mejorando yo, sino a veces se trata de adaptar nuestro entorno para lograr hacer aquello que deseamos. Pongo un ejemplo: mi bici tiene tres ruedas, no dos, pues mi falta de equilibrio pide esa rueda de más, así que adaptó mi entorno a mis necesidades.

Bueno, pues hasta aquí mi experiencia. Y quiero mandar un abrazo muy cariñoso a todos mis fisios, pues aunque mi experiencia sea la que os he contado, guardo muy buen recuerdo de alguno de ellos y admiro muchísimo el trabajo que hicieron: Arcadio y Rafa (los de la piscina), Elvira  (la de los pies planos, y sí, me sigue dando miedo), Carín y Conchín (mis fisios del
Termalismo), y por supuesto, Carmelo, Santi y Rosa (del centro que fui desde los 7 a los 12 años).

Espero que os haya aportado algo haber leído mi experiencia con la rehabilitación. Ahora lo que me gustaría es conocer la vuestra. Que me contarais cómo es la rehabilitación en el siglo XXI, sobre todo para los peques.  Si pensáis que ha evolucionado y se adapta mejor a cada tipo de diversidad funcional o aún falta mucho por hacer.

El miércoles 9 de octubre a las 19h haré un directo en mi Instagram (@elespejodeana) sobre este tema. Contestaré a todos los comentarios que me hagáis en este post. Así como también, si queréis preguntarme o aportar cualquier cosa, puedes enviarme un correo a hola@elespejodeana.com y también te contestaré en el directo del día 2.  

Un gran abrazo amig@s de El espejo de Ana, y gracias por leerme. ¡Nos vemos el 2 de octubre!

Marta Senent

Marta Senent

Marta Senent es investigadora, escritora, emprendedora... pero sobre todo, entusiasta de la vida. Una parálisis cerebral es lo primero que percibes de ella cuando la conoces. Pero esta primera impresión se va diluyendo conforme vas hablando con ella. Ves cómo para Marta su diversidad funcional no supone ningún freno para ser quien quiere ser: una mujer feliz, que vive la vida tal y como quiere.

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